“Doctor, que buena que está mi infusión”
12 dAmerica/New_York February, 2007
Pues si… en época invernal de fríos y catarros varios acabo de re-descubrir uno de esos placerillos de la vida al alcance incluso de un recién hipotecado a medio siglo: las infusiones.
Y no es que ponga en entredicho el virtuosismo de los frenadoles y similares para combatir tan invernales malestares, y ni siquiera tengo claro si las infusiones curan y/o previenen la adquisición de dichas dolencias… pero de una cosa si estoy seguro: un menta calentito despues de jalar, o antes… o a media tarde, o cuando sea… ¡sienta como Dios! Y eso que no se como sienta o como se sienta el máximo representante de ciertas religiones, pero me tira de un güevo… a mi me encanta tirarme en el sofá o en la cama, o incluso en la mesa de trabajo con una tacita bien caliente y reparadora.
Y nada, esta es pues mi apología a la infusión… consuman mentas, manzanillas y queso de tetilla… rico rico, con fundamento.