Migrando a Wordpress 2.2
24 dAmerica/New_York May, 2007
Solamente decir esto: acabo de migrar el blog desde la versión 2.0.1 de Wordpress a la 2.2 “sin demasiados problemas”, siguiendo las instrucciones de la web oficial. Lo único que me ocurrió digno de mención fue que tuve que retocar la plantilla que uso, así como el código de algún módulo que tenía instalado… pero esto ocurrió básicamente porque tanto la plantilla como los módulos problemáticos los había modificado yo previamente y ahora no eran del todo “compliant” con el nuevo wordpress.
Por lo demás, todo perfecto, y la verdad que se nota bastante cambio, sobre todo en la interfaz de administración, que es mucho más clara y potente.
Have a happy upgrade!
Hackeando… el calentador del agua ;)
24 dAmerica/New_York May, 2007
Hoy es un buen día. Y no porque haga calor (que también), ni porque comiencen unas vacaciones de 10 días inesperadas (pero remuneradas) mañana a las 8 de la tarde… ni siquiera por el simple hecho de que Hacienda me devuelva la pasta que financiarán mis vacaciones… NO. Definitivamente todas esas son buenas noticias, pero desde luego no es La Noticia.
La noticia es que, como resultado de mi amistad con el butanero (léase esto con la menor malicia posible) a partir de hoy ya podré ducharme sin limitaciones de tiempo en cuanto al uso del agua caliente… algo con lo que pude vivir hasta ahora cerrando el grifo al darme jabón, esperando un mínimo de 2 minutos hasta abrirla de nuevo y asumiendo que debería estar aclarado en la última tanda para cuando el calentador maldito se bloquease… porque SIEMPRE se bloquearía, eso siempre sería una verdad indiscutible.
Sin embargo, en las últimas semanas, con compañero de piso a bordo esta aproximación ya no parece válida, dado que el “yo me ducho primero y tu después” podría acabarse convirtiendo en una competición, ya que de buena tinta es sabido que el que va segundo tendría mucho menos tiempo de agua caliente que el primero antes de que se le bloquease el artefacto de marras.
“¿Pero por qué se bloquea el calentador, si es nuevo del trinque?” pensaría el ávido lector… aún sin que yo mencionase en ningún momento que es nuevo. “Pues yo que sé”, diría yo si no fuese por la sabiduría transmitida a mi persona de parte del butanero (Paco, pa los amigos) mediante el siguiente postulado:
“El calentador de los cojones se bloquea porque tiene una válvula de seguridad que hace que se bloquee al alcanzar una temperatura determinada en su canal de extracción. Pero se quita la válvula y listo”.
“Ahhh…”, pensé yo… “¿Pero si la válvula es de ’seguridad’, no será ‘inseguro’ quitarla?”. Pues parece ser que no. Según mi butanero, que lleva más años en el oficio que la Reina como planta de jardín es perfectamente seguro. Lo que no lo sería tanto sería desactivar la que corta el gas si se apaga la llamita, pero la del extractor no tiene ningún problema, por lo menos en mi caso concreto.
Y es que, según Paco, parece ser que esa medida de seguridad adicional es algo que viene con los calentadores nuevos y que, aunque esta bien (”la seguridad con el gas nunca está de más”), en el 90% de los casos no es necesaria y lo único que hace es tocar los cojones… sobre todo cuando el edificio en el que se instala no es de nueva construcción, porque es más que probable que la extracción no sea todo lo buena (aunque no por ello insegura) que presupone el dispositivo toca-pelotas mencionado.
Y así fue como, bajo la tutela y monitorización de Paco, procedí hoy a desactivar dicho dispositivo con un método más que sencillo:
- Quitar (tirando) los dos mandos para regular el tamaño de la llama y el caudal de agua.
- Quitar tornillo que sujeta la caja metálica externa del calentador (debajo del mando de regular el caudal).
- Quitar caja metálica.
- Buscar, siguiendo un cablecito de cobre muy majo que sale de la parte inferior del calentador, el famoso sensor de calor que hace que se bloquee.
- Encontrado el sensor (en la parte superior del cacharro) extraerlo (solamente hay un tornillo sujetándolo) y retirarlo de su posición hasta la parte inferior del calentador, para que no detecte más que el olor del salchichón que reposa cerca.
- Montar todo de nuevo.
¡Y listo! Ya tengo agua caliente para impresionar a propios extraños y no tener que contarles milongas en plan “¿Te vas a duchar? Antes deberías saber una cosa…”, o similares.
Eso sí, antes de llamar al servicio técnico del calentador debería acordarme de poner todo en su sitio otra vez, jeje…